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Desfibriladores semiautomáticos ¿Qué hacer ante un paro cardiaco?

23 de abril de 2013

Desfibriladores semiautomáticos ¿Qué hacer ante un paro cardiaco?

 

Por: David Pérez Fernández de Simón

 

El paro cardiaco repentino puede sucederle a cualquier persona y en cualquier lugar. Pero ¿cómo reconocer un paro cardiaco repentino? ¿Cómo actuar en ese caso?

 

El paro cardiaco repentino se debe a una disfunción eléctrica del corazón típicamente asociada a un ritmo cardíaco anormal conocido como fibrilación ventricular. Durante la fibrilación ventricular los impulsos eléctricos del corazón se tornan repentinamente caóticos, deteniéndose el bombeo de sangre del corazón al resto de órganos del cuerpo. Esto provoca que el corazón delas víctimas colapse, desencadenando la pérdida de conciencia y que éstas dejen de respirar. Por lo tanto, cuando una persona sufre un paro cardiaco repentino lo que advertiremos es que, sin previo aviso, esa persona se desploma y queda inconsciente, sin respiración y sin pulso.

 

Si una persona se desploma ante nosotros, las guías internacionales sobre RCP nos indican que lo primero que tenemos que hacer es comprobar que la persona está inconsciente. Si dicha persona no responde a nuestras llamadas pasaremos a comprobar si respira. Para ello acercaremos nuestro oído a la boca de la víctima para ver si sentimos su aliento y miraremos si el pecho de la persona sube y baja. Las recomendaciones señalan que si la persona no está consciente y no respira,deberemos llamar al 112 y mandar buscar un desfibrilador semiautomático mientras comenzamos las maniobras de RCP.No importa que no seamos sanitarios, o que nuestros conocimientos de RCP sean limitados. La vida de una persona está en juego y cada segundo que pasa es vital. Mediante las maniobras de RCP se mantiene el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un DESA, por lo que su realización es esencial.

 

Las maniobras de  RCP son una combinación de:

  • Compresiones cardíacas, las cuales mantienen la sangre circulando por el cuerpo de la víctima, cogiendo oxigeno de los pulmones y distribuyéndolo en los distintos órganos del cuerpo como el cerebro y
  • Respiración boca a boca, la cual provee oxígeno a los pulmones de la víctima

Las compresiones cardiacas y la respiración boca a boca no son difíciles de realizar. Además al disponer de un desfibrilador semiautomático, el mismo desfibrilador nos ayudará y guiará en caso de que no tengamos conocimientos sobre RCP. No obstante la forma de realizar estas compresiones es la siguiente:

1-    Colocamos la base de una mano en el esternón, justo en el medio de la línea que une los pezones

2-    Colocamos la base de la otra mano sobre la primera mano

3-    Colocamos nuestro cuerpo directamente sobre las manos, haciendo que nuestros brazos formen 90 grados con el cuerpo de la víctima

4-    Realizamos 30 compresiones, las cuales deben ser rápidas y fuertes, ya que debemos seguir un ritmo entre 100 y 120 compresiones por minuto. Debemos presionar alrededor entre 5 y 6 centímetros aproximadamente el pecho y permitir cada vez que éste se levante por completo. Hay que contar las 30 compresiones rápidamente. Como curiosidad, muchas veces se dice que el ritmo que se debe seguir es el de la canción “Stayingalive” de los BeeGees.

5-    Abrimos la vía respiratoria. Para ello levantamos la barbilla del paciente con dos dedos y al mismo tiempo, inclinamos su cabeza hacia atrás empujando la frente hacia abajo con la otra mano. Entonces insuflaremos dos respiraciones completas y reanudaremos las compresiones.

Este proceso lo repetiremos hasta que el desfibrilador nos avise de que va a analizar el ritmo cardiaco del paciente. Es muy importante que el desfibrilador no tarde más de 10 segundos en esta fase de análisis del ritmo cardiaco para que todos los esfuerzos que hemos realizado con las maniobras de RCP no se diluyan. Sólo si el ritmo cardiaco del paciente es susceptible de recibir una descarga el desfibrilador se cargará e indicará que pulsemos el botón de descarga, verificando previamente que nadie este tocando al paciente. Si el ritmo cardiaco del paciente es normal el desfibrilador nunca emitirá la descarga y nos indicará que sigamos realizando las maniobras de RCP.

 

Este proceso de maniobras de RCP y la realización o no de una descarga eléctrica se repetirá hasta que lleguen los servicios de emergencias. En cuanto lleguen ellos tomarán el control de la situación.

 

¿Dónde puedo encontrar un desfibrilador y cómo usarlo?

 

El caos que rodea a una situación de emergencia puede resultar angustioso para cualquier persona. Puede que entienda el funcionamiento de un desfibrilador, pero, ¿dónde encontrar uno cuando es necesario? 


El International Liaison CommitteeonResuscitation (ILCOR) ha creado un signo universal para indicar la presencia de un desfibrilador externo automático. Este signo ha sido concebido para identificar con rapidez la ubicación de un DEA en lugares públicos. 


La localización y utilización inmediata de un desfibrilador puede aumentar las probabilidades de supervivencia de las víctimas de paro cardíaco repentino. Cada minuto que pasa sin aplicar RCP y desfibrilación implican un descenso del 10% en sus posibilidades de supervivencia.

 

Hoy en día los DESA son fáciles de usar. Como ya hemos comentado una serie de instrucciones nos guían en el proceso y el desfibrilador sólo aplica una descarga cuando sea apropiado. De esta forma, la víctima no resultará nunca dañada por una descarga accidental.

 

Una vez que tenemos el DESA ante nosotros tenemos que retirar la tapa o pulsar el botón de encendido. Paso a paso el equipo nos irá guiando.En primer lugar nos recordará que debemos cortar la ropa del paciente para dejar su pecho totalmente al descubierto,para posteriormente realizar la colocación de los electrodos. Una vez colocados los electrodos, el equipo nos pedirá que no toquemosal paciente para proceder a realizar el análisis de su ritmo cardiaco. Si lo que está sufriendo no es un paro cardiaco, no se emitirá descarga alguna, de lo contrario, el sistema nos avisará de que va a proceder a emitir la descarga eléctrica.

 

Tras ello, tendremos que proceder a realizar de nuevo las maniobras de RCP, el equipo nos explicará también cómo colocar las manos y hacer las respiraciones.

 

Una actuación vital

Conviene recordar que, aunque uno de los mayores miedos de las personas que presencian un paro cardiaco, es hacerle daño al paciente en la realización de la RCP o durante la administración de la descarga del DESA, este miedo no debe ser tal. No debemos olvidar si no realizamos nada el paciente morirá en aproximadamente diez minutos.

La RCP es la única técnica para mantiene el flujo necesario de sangre oxigenada a todos los órganos del paciente hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador externo semiautomático (DESA).

Recordemos que el DESA jamás administrará una descarga eléctrica innecesaria o a un paciente que no esté sufriendo un paro cardiaco repentino. Los estudios internacionales sobre el paro cardiaco repentino establecen que por cada minuto que pasa sin aplicar las técnicas de RCP ni desfibrilación, las posibilidades de supervivencia se reducen entre un 7 % y un 10 %. Así pues el tiempo máximo recomendado para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino ronda los 10 minutos.

 

Sin embargo, el uso de este tipo de dispositivos, así como una formación en la realización de las maniobras de RCP permiten aumentar la tasa de supervivencia desde un 5% hasta cifras del 70%.

Publicado por:

Comunicacion SPDG