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CUALIDADES DE UN BUEN INSTRUCTOR

7 de marzo de 2007

Gracias al equilibrio entre sus cualidades físicas, técnicas y didácticas, los monitores de clubes de fitness se convierten en piezas fundamentales para la satisfacción y la fidelización de los socios.  El consumo en la industria del fitness está creciendo y se está perfeccionando. El cliente busca un producto redondo: ejercicio físico saludable, nuevas técnicas, buenas instalaciones, una atención personalizada y un instructor profesional capaz de orientar su sesión de entrenamiento para hacerla segura, eficaz y divertida. En este marco, el técnico de actividades dirigidas encuentra que el nivel de exigencia es más elevado: interesa que sea polivalente para poder impartir diversas disciplinas y conocer distintos métodos; pero también se exige que sus conocimientos sean profundos y especializados para poder motivar al alumno y ofrecerle un programa eficaz, una técnica muy cuidada y pequeños desafíos que estimulen su rendimiento. De este modo, el instructor se enfrenta cada día al reto de mantener su formación actualizada y una buena condición física, a la vez que perfecciona habilidades complementarias sin las cuales no alcanzaría el nivel que el alumnado le exige, ya que un buen instructor debe ser motivador, comunicativo, creativo y carismático. ¿Cómo lograr estar a la altura? La Federación Española de Aeróbic y Fitness (FEDA) insiste en aunar todos estos componentes a la hora de valorar el perfil profesional de un buen técnico. Se trata de alcanzar el equilibrio entre una serie de cualidades físicas, técnicas y didácticas, sin primar una sobre otra y sin despreciar ninguno de estos componentes básicos para fidelizar a los clientes y hacer que se sientan satisfechos asistiendo a las clases. Cualidades físicasUn buen instructor de actividades dirigidas, en cualquiera de sus especialidades, debe mantener su condición física impecable a la hora de poder afrontar una sesión de entrenamiento. Resistencia, fuerza y flexibilidad serán aspectos básicos que deberá entrenar y compensar, independientemente del tipo de clase que imparta durante cierto tiempo. Hay que tener en cuenta que los horarios de las clases que el instructor impartirá no están diseñados para su propio beneficio, sino en función de las necesidades del centro, por lo que será responsabilidad suya mantener entrenadas el resto de facetas menos presentes en el programa que le ha tocado seguir en una temporada concreta. No hace falta señalar que el técnico debe evitar impartir clases cuando se encuentre enfermo o lesionado, ya que estas circunstancias repercuten y afectan al desarrollo de la clase. Otros condicionantes físicos como la imagen o la indumentaria ante los alumnos tienen también cierta importancia, ya que muchos de ellos se motivan a través de la imagen del monitor, que debe estar cuidada, transmitir vitalidad, energía y optimismo. Además, el instructor tiene que demostrar que toma su trabajo en serio y ha de hacer ver a los alumnos que se ha preparado convenientemente para impartir su clase. Cualidades técnicasEl núcleo del perfil de un buen instructor se basa en los conocimientos técnicos y en la actualización constante de su formación. Las disciplinas van cambiando y el ámbito de la actividad física se va enriqueciendo y modificando con las nuevas tendencias, estudios y principios que repercuten directamente en el diseño de las clases y sesiones de entrenamiento. El técnico debe reciclarse y poseer los conocimientos necesarios para impartir un entrenamiento seguro y eficaz. Es fundamental que un instructor prepare con detalle sus clases, con atención a la música, al nivel de los ejercicios a desarrollar (adaptados al tipo de alumnos) y enfocadas a un objetivo concreto. A lo largo de las sesiones, deberá ofrecer las explicaciones técnicas necesarias para que los alumnos entiendan el trabajo que están realizando y se impliquen en él con responsabilidad.  Cualidades didácticasNo podemos olvidarnos de que, por encima de todo, un técnico de actividades dirigidas es un instructor y, por lo tanto, su principal labor es transmitir sus conocimientos a los alumnos. Por esta razón, una de las cualidades fundamentales que deberá poseer es la capacidad comunicativa. A lo largo de una clase se transmiten señales verbales (indicaciones sobre los pasos, la dirección del movimiento, el número de repeticiones o aspectos técnicos a tener en cuenta) y señales no verbales (gestos, miradas, indicaciones de espacio y dirección). Es importante elegir correctamente el código de señales que se va a utilizar. Debe ser claro y fácilmente interpretable por los alumnos, ya que abrumarlos con explicaciones reduce el dinamismo de la clase. Además, la falta de anticipación provoca que las instrucciones no se reciban a tiempo, desconcertando al grupo. Aparte de una correcta capacidad para transmitir la información, el instructor debe ser capaz de motivar a sus alumnos. Los clientes de un centro de fitness no sólo acuden al gimnasio en busca de un entrenamiento eficaz. Muchos de ellos quieren desconectar de sus preocupaciones, pasar un rato agradable y disfrutar con la actividad que practican. El instructor deberá ser capaz de crear un ambiente positivo y divertido, eliminando cualquier matiz de competición o complejo entre los participantes. Es importante que sus mensajes sean estimulantes y enfocados hacia el logro y objetivo que se quiere lograr, antes que centrarse en la dificultad o errores de los alumnos.Una cualidad fundamental para que este cóctel funcione es la atención constante al "feedback" de los alumnos. Saber escucharles y entenderles es fundamental para poder ofrecerles respuestas, adaptar la clase a sus necesidades y hacerles sentir importantes, pues el alumno es el protagonista de su clase y el monitor debe transmitir la idea de que está allí para ayudarle, para apoyarle y solucionar sus dudas. Es, sin duda, un trabajo complejo, lleno de matices y con un nivel de exigencia cada día mayor. Sin embargo, el reto está sirviendo para que la calidad de la formación que imparten los técnicos sea cada día mayor y para que los usuarios de los centros deportivos confíen plenamente en sus instructores. Muchos necesitan este apoyo y estímulo externo para cumplir con la rutina de ir a entrenar. Nuestra misión es lograr que este esfuerzo suyo merezca la pena. Y este camino, la formación constante y la profesionalidad son las señas de identidad de un buen instructor. Un instructor al "estilo FEDA".

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