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ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN GENERAL DEL DEPORTE MUNICIPAL EN ESPAÑA

10 de enero de 2007

El deporte municipal ha conquistado posición tan sólida en el panorama general del deporte que, el llamado en el contexto europeo “deporte para todos”, hoy en nuestro entorno, puede ser perfectamente identificado por el calificativo de municipal (Luis Solar, 2006).No obstante esta posición tan desarrollada, o quizá por ello, se hace oportuno un diagnóstico que identifique sus puntos criticos. Para ello, utilizaremos la metodología clásica de la planificación estratégica. Intentaremos señalar cuáles son hoy sus principales debilidades y cuáles sus amenazas; dónde radican sus fortalezas y dónde están sus más interesantes oportunidades. Se hace imprescindible señalar que en el deporte municipal se dan notables diferencias de unos municipios a otros, de unas comunidades a otras.No es, por lo tanto, una realidad homogénea. Aún con esa advertencia, en esta aproximación general, podemos identificar como características más comunes las que a continuación señalamos.Debilidades La política municipal en materia deportiva, por lo general, no tiene sumisión definida con claridad, más allá de la gestión de las instalaciones y servicios que presta en ellas. Hay quien reivindica más gobierno y menos gestión. Por otra parte, en la realidad, apenas se aprecian diferencias en las organizaciones, sus estructuras, su forma de gestión o su modelo de prestación de servicios en función de las distintas opciones políticas mayoritarias. Por lo general son más el resultado de la gestión técnica que de la política deportiva. Por otra parte,un punto débil que el deporte municipal presenta, es que tiene bajo nivel de autofinanciación, lo que dificulta su pleno desarrollo,incluso puede cuestionar su continuidad en la forma que lo conocemos.De otra parte, todavía quedan ayuntamientos que destinan muy poco dinero (por debajo del 5%) de su presupuesto municipal. Además, los nuevos y crecientes costes de producción pueden agravar la situación. En este sentido, se observa un aumento de las exigencias ciudadanas y de las exigencias normativas y reglamentarias. A la vez, las prácticas de mayor demanda exigen unos medios y equipamientos cada vez más tecnificados y sofisticados, y más caros de adquirir y mantener. Las subcontratación de servicios, de utilización muy generalizada, dejando ahora aparte sus ventajas, que las tiene, cada vez aportan mayores riesgos laborales y menor valor añadido, y sus costes se van aproximando, en ocasiones superando, a los de los servicios prestados directamente. El ámbito administrativo público y el entorno y control político, dificulta la concreción de objetivos y el establecimiento de las estrategias adecuadas para conseguirlos. Este entorno tampoco es el más apropiado para una buena comercialización de los productos del deporte. Las estructuras organizativas, rígidas y con escasas posibilidades de movilidad y reconocimiento por el desempeño, apoyadas en el procedimiento administrativo, priman las formas sobre el resultado. En algunos casos la falta de motivación del personal es notoria.Todo ello dificulta o imposibilita la eliminación de servicios y actividades de dudosa rentabilidad económico o social. Las instalaciones deportivas existentes, con frecuencia presentan deficiencias de mantenimiento general, se están quedando obsoletas y no todas ellas son adaptables a las nuevas necesidades y demandas. A la vez, políticamente se cree más rentable construir nuevas instalaciones e inaugurarlas que reformar y adecuar las existentes. Se aprecia una deficiente o escasa cooperación intermunicipal para emprender estrategias de prestaciones y servicios comunes yen colaboración.Es más, se observa incluso cierta rivalidad de unos municipios con otros más o menos vecinos. Podría ser interesante poner todo el parque de instalaciones públicas de un área metropolitana o comarca al servicio de toda la ciudadanía con independencia de su empadronamiento, encargándose las administraciones respectivas de la compensación económica a que hubiera lugar. Finalmente, cabe señalar una deficiente implantación real de procesos automáticos como expendedores de tiquets de entradas, puntos de información, de reserva o de inscripción, etc. y escaso uso real de las nuevastecnologías, especialmente Internet.Amenazas Es creciente la resistencia, que bien podría ser calificada como egoísta e interesada, de los usuarios actuales a pagar el precio de coste de los servicios. Por lo general son estos ciudadanos y no los no usuarios, los que más presionan, hasta dificultar o impedir el incremento de los precios públicos y las tasas, para aproximarlas a los costes de su producción. Por lo general se hace más caso al cercano o al que más grita que al que más razón tiene. El papel de los grupos de la oposición, con independencia de quién la ejerza en cada caso, con este tema de los precios, suele ser recurrente, previsible y apriorístico, poco responsable y, a veces, demagógico. Su postura, combinada con los usuarios actuales y a veces la prensa local, dificulta sobre manera la actualización del nivel de precios de los servicios. Por estas razones, esta circunstancia es calificada como una amenaza. En otro orden de cosas, se echa en falta un grupo de titulaciones con formaciones académicas intermedias, que garanticen de una manera más eficiente la correcta implementación de los programas físico—deportivos con premisas de seguridad y de salud a través de la mejora de la condición física. Por lo general viene a primarse lo accesorio, esto es, la imagen, el entusiasmo, la juventud, etc. La regulación académica y profesional en este sentido aparece como necesaria y prioritaria. Otra amenaza que se apunta en determinados foros es la creciente ocupación de puestos de trabajo de los niveles altos por políticos liberados, por personal de confianza, por asesores diversos o politécnicos, en detrimento de técnicos cualificados e independientes. El interrogante que se presenta es para qué se hace necesaria esa confianza. Abunda y facilita esta situación la falta de regulación de la profesión de las titulaciones de la actividad física y del deporte. Esta regulación debe aclarar y definir qué titulaciones se requieren para cada función a desarrollar en los diversos campos de actuación. Sin descalificar la figura legal del contrato de concesión de obra pública, se observan casos de externalización progresiva —y a veces radical—, de servicios mediante cesiones y concesiones administrativas que vinculan a la administración por varias décadas con un adjudicatario, con el único objetivo de “quitarse el muerto de encima” o por no afrontar necesarias reformas internas en las organizaciones. La amenaza no lo es tanto por la fórmula de gestión en sí, si no por la falta de estudios técnicos rigurosos de alternativas a su debido tiempo y en la forma debida. Otra amenaza que tiene hoy el deporte municipal se relaciona con la excesiva dependencia de lo que algunos se atreven a calificar como los poderes fácticos del deporte municipal: los clubes y federaciones deportivas y los medios de comunicación. A veces los ayuntamientos, los alcaldes y los concejales se quedan sin margen de maniobra para buscar el interés general y el cumplimiento de sus propias y específica competencias, ante la presión que ejercen aquellos con sus reglamentaciones sobre los que no es suyo (instalaciones).Para más información consultar INSTALACIONES DEPORTIVAS XXI/145. Pág. 26-31

Fuente: http://www.rbi.es

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